torsdag 1 september 2011

Es Pablo Milanés, no Mijail Gorbachov




Es Pablo Milanés, no Mijail Gorbachov
iroelsanchez |

Iroel Sánchez

Promocióndel concierto de Pablo Milanés en Miami, con pintada
La presencia dePablo Milanés en Miami puede haber dado la oportunidad a algunos de alcanzar su definición mejor y aotros de intentar disimularla.
Carlos Alberto Montaner -con una causa pendiente porterrorismo y un pasado al servicio de la CIA - ha dedicado varios artículospara aconsejar al intérprete y compositor cubano -y a quienes se identifiquencon él- un comportamiento similar a Mijail Gorbachov: "un sobrio apretón de manos entrelos comunistas reformistas y los demócratas de la oposición". A la vez,Montaner ha tratado -sin éxito- de desestimular el comportamiento cavernícolade la ultraderecha en Miami, para que no diera la nota que finalmente ha dado.Así, cree lavar su pasado de hombre violento e intolerante y ponerse a tono consusaspiraciones en el futuro que desea para Cuba, mientras vende para la Islael modelo de partido único PSOE-PP que ahora mismo está arrasando con losderechos de los trabajadores en España.
A pesar de ello, lostrituradores de discos han vuelto con esa fuerza más a mostrar elrostro del extremismo anticastrista. No se trata de algo excepcional yminoritario en la ciudad donde pidieron la caída del avión que regresaba elniño Elián a Cuba, celebraron poradelantado y eufóricamente la muerte de Fidel, y rinden tributo aquienes asesinaron al Comandante Ché Guevara o volaron un avión civil en el quemurieron 73 personas. Lamentablemente, no "son actos del pasado en unaciudad que ha cambiado mucho" -pues todas esas acciones han ocurrido enpleno siglo XXI- ni pueden mostrarse como ejemplos del  espíritudemocrático en una sociedad que algunos pretenden modelo para el mundo. Tampoco-para quienes juegan a igualar intolerancias de un lado  y otro- existenparelismos posibles con tales actos que van contra la propia naturaleza humana.
La voz favorita delgrupo mediático PRISA en Cuba, YoaniSánchez, ha aprovechado para exhibir sus dotes en el periodismo y suconocimiento de la música cubana en un artículo publicado en El País bajo el título "QueridoPablo". Con un tufillo, colonial la señora Sánchez descalificala  música producida en la Isla cuando "todavía no había venido RyCooder a descubrir a los viejitos del Buena Vista Social Club", planteandoque entonces  "el panorama de la música cubana era gris ychato",  y así multiplica por cero el trabajo de agrupaciones comoLos Van Van, Iraquere, Adalberto y su son -entre muchas otras-, el auge de lacanción alentado por concursos como el Adolfo Guzmán, o la obra de muchoscompositores dentro de la Nueva Trova, más allá de Silvio Rodríguez o el propio Pablo Milanés. Pero, ¿qué sepuede esperar de alguien que comienza su artículo diciendo que el concierto delcantante en el Sur de la Florida  "está programado para hoy, 27 deagosto" y termina anunciando que este "en unos días cantará enMiami"?
Por su parte, PabloMilanés declaró en una entrevista a la agencia EFE : "He venido acantarles con todo el amor del mundo, a manifestar una parte de la cultura denuestro país que sigue viva, que se mantiene, que se desarrolla. Soy solamenteuna representación mínima de aquel movimiento extraordinario de la nuevacanción cubana", añadiendo que "Cuba  se ha mantenidososteniendo lo que fue su base para presentar al mundo como un logro y creo quetodavía a estas alturas se sostiene, como es la educación, la medicina, lacultura y muchos logros sociales". En laprensa de la ciudad donde la libertad de expresión sobre Cuba estárestringida a dos o tres comentaristas en espacios totalmente marginales,aireó  sus críticas sobre las libertades que cree faltan en la sociedad cubana y tomó distancia de sus  declaraciones  anteriores derespeto hacia el liderazgo de la Revolución. Desde esas tribunas -controladaspor la oligarquía que impidió hasta 1959 el acceso mayoritario de los negroscubanos a los servicios más elementales- el autor de Canción por la unidad latinoamericana haexpresado también su percepción sobre las manifestaciones de racismo en laIsla.  Milanés, dialogó además conlas emisoras que el gobierno de Estados Unidos -el mismo que se ha opuestohistóricamente al accionar solidario de Cuba con los pueblos africanos- financia contra supaís.
Entrevistado apropósito, desde Madrid, el cantautor Joaquín Sabina haenviado mensajes al "exilio cubano" de cara a su concierto enMiami previsto para Octubre: "Estamos esperando que surja un 15-M en Cuba.Que la gente salga a la calle y diga qué es lo que no le gusta." Obviamente, Sabina no espera para los cubanos elmismo trato que la policía española ha reservado para sus compatriotas queprotestan en las calles desde el 15 de mayo; porque de ocurrir así, al noser Cuba un aliado de EE.UU., no hay que tener su  imaginación para preverun desenlace similar al de Libia, algo que ya solicitóJosé María Aznar, siempre tan aplaudido en Miami. Por suerte, a diferenciade España, los cubanos han tenido la oportunidad de expresar "lo que no legusta" en un proceso ampliamente democrático y participativo que culminócon la aprobación -después de un amplio debate- de los Lineamientospara el desarrollo económico y social, que recogen las aspiraciones decambio mayoritarias en la sociedad cubana.
Sin embargo, nadaes tan sencillo. Recientemente, se cumplieron 20 años de la desintegración dela URSS y ha sido la ocasión para que se manifieste cuánto desprecio siente hoyel pueblo ruso por los que entregaron su país a las mafias y lo colocaron derodillas ante el mundo, usando como pretexto -más allá de las causas endógenas-los graciosos  motivos que hoy lanza ese amigo de Aznar llamado CarlosAlberto Montaner. Fue un proceso en que, como ha dicho el entonces disidente soviético AlexanderZinoviev: “Uno de los efectos más poderosos utilizados por Occidentepara lograr la disgregación de la sociedad soviética  fue la vanidad delos ciudadanos soviéticos. Yo la llamaría tentación de notoriedad, en la quecayeron con asombrosa ligereza y decisión muchas personalidades influyentes.Occidente aprovechó esta debilidad de los políticos soviéticos y de laspersonalidades de la cultura, al igual que los colonizadores y conquistadoresoccidentales supieron aprovechar la debilidad de los indígenas americanos porlas bebidas alcohólicas." A eso apuesta Montaner cuando escribe "Bienvenido"porque, siendo un hombre de la CIA, sabe muy bien -como describe Zinoviev- que"..el afán desenfrenado de cosechar elogios y notoriedad en Occidentellegó a ser el principal acicate de los reformadores soviéticos.”
Pero Cuba no es laURSS ni tampoco Libia, ni Pablo Milanés quiere ser Gorbachov, y muchomenos  desea -como algunos en España,Cuba y Miami-  ver caer las bombas sobre La Habana. Ojalá su paso porMiami, además de permitir escucharlo en vivo a las cerca de 3 500 personas quepagaron entre 85 y 195 dólares para acceder al American Airlines Arena, hayaservido para que una parte de quienes -como Montaner- añoran ver los marines enel Malecón, donde hace exactamente dos años el cantante se proclamó antiimperialista,tengan al menos que disimularlo aunque no consigan engañar a nadie.

"Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral deun acto de libertad... Haga circular esta información"
RodolfoWalsh

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