Algunos datos sobre su papel en el movimiento revolucionario salvadoreno.
Marcial era delgado, de baja estatura, ojos achinados y usaba una dispersa barba que le daba un aire al líder comunista vietnamita Ho Chi Mhing. Su rostro angular mantenía una boca pequeña de labios delgados y tensos. Usaba lentes gruesos que guardaban unos ojos más bien pequeños que examinaban al mirar, que se tomaban su tiempo para observar y que se abrían o entre cerraban de acuerdo a la comprensión de lo que escuchaba.
Marcial nació el 6 de agosto de 1918 en Santa Tecla. Su padre José Carpio, llegó a San Salvador desde Chalatenango en busca de trabajo. José Carpio murió recién nacido Cayetano. Su madre era originaria de Cojutepeque. Al principio su madre le dejó en manos de su suegra y después fue internado en la Casa de las Hermanitas de la Caridad de San Vicente de Paúl, quienes deseaban hacer de él un sacerdote y lo incorporaron al seminario de la comunidad El Calvario.
Un día, el Padre Mario Casariego, responsable de la comunidad, le castigó y esa misma noche intentó escapar del seminario. Expulsado a los 13 años, no tuvo más remedio que buscar trabajo. El primer oficio que aprendió fue el de alistador, una de las dos especialidades del zapatero. En el taller le pagaban 25 centavos a la semana, pero “luego comenzaron a darme unos latigazos que ardían demasiado", mencionó en uno de sus libros.
En su juventud, Carpio aprendió el oficio de panadero. En 1943 participó en su primera lucha sindical para conseguir mejores salarios para él y sus compañeros en la panadería donde trabajaba. Poco después se convirtió en líder del sindicato de obreros panificadores. En 1945 ingresó al Partido Comunista Salvadoreño (PCS). En 1950 fundó el Comité de Reorganización Obrera Sindical Salvadoreña (CROSS), una agrupación de sindicatos comunistas. En 1952 fue detenido por el gobierno de Óscar Osorio y, tras ser liberado un año y medio después, es exiliado a México.
De su experiencia en la cárcel, escribió el libro testimonial "Secuestro y capucha". Carpio viaja posteriormente a la Unión Soviética, donde durante varios años estudia en la Escuela de Cuadros del PCUS. Viajó durante temporadas a El Salvador. En uno de sus regresos fue elegido Secretario General de la Confederación General de Trabajadores Salvadoreños, CGTS.
En 1963, tras terminar sus estudios, regresa al país y hace que se produzca un viraje en el PCS, con el cual el movimiento obrero toma posiciones importantes en su dirigencia. Se lanza a la organización y consolidación del movimiento obrero industrial, reforzado por los planes de industrialización lanzados por el gobierno de Julio Adalberto Rivera.
En 1964 fue electo secretario general del PCS. En los años siguientes comienza a proponer la opción de la la lucha armada como único camino viable para derrocar al régimen militar, en un esquema de alianza obrero-campesina con hegemonía proletaria y el apoyo -no la dirección- de las capas medias.
En abril de 1967, mientras se desarrollaba la campaña electoral para la presidencia en la que el PCS participaba a través del Partido Acción Renovadora, Carpio dirigió una huelga general en apoyo a obreros despedidos de la fábrica Aceros S. A. En una serie de paros escalonados y en sólo tres días, el país quedó paralizado, y las exigencias de los huelguistas fueron aceptadas. Unos meses después, ante la violación de los acuerdos, Carpio desarrolló una huelga de hambre en el campus de la Universidad de El Salvador, cosa que el gobierno ignoró.
Dirigentes políticos, académicos, universitarios y maestros lo convencieron de que el nuevo gobierno lo dejaría morir, y que no valía la pena llegar tan lejos. Carpio levantó la huelga y se recrudeció la polémica acerca de la necesidad de la lucha armada dentro de la dirigencia del PCS, en la cual los obreros tenían una minoría.
En 1970, ante la inutilidad del debate interno, renuncia al cargo de secretario general y abandona el PCS junto con otros dirigentes, como el obrero José Dimas Alas y el líder estudiantil Felipe Peña, para fundar las Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí (FPL), donde adopta el seudónimo de "Marcial".
Marcial decidió salirse del PCS porque había discrepancias internas con el grupo de Shafick, pues el no estaba de acuerdo con la Lucha Armada como eje central de la lucha en ese momento. Sin embargo, l triunfo de la Revolución Cubana demostró que en America Latina era viable la Revolución por esa vía.
Hubo pequeños ensayos organizativos de guerrilla en el 69, los pequeños grupos guerrilleros se llamaron FUAR y fueron desarticulados posteriormente en el tapesquillo de Jucuapa y Chinameca. Tambien hubo un experimento, a iniciativa de Marcial, donde compañeros del Ejército Guerrillero de los Pobres de Guatemala llegaron inicialmente a dar entrenamiento militar.
Marcial sostenía que la composición del PCS era de puros pequeños burgueses ya que no habían obreros ni campesinos. Esta composición de pequeños burgueses, decía Marcial, llevaría al PCS a "hacer alianzas con la derecha y el mismo imperialismo en el futuro". Y no se equivocó!
El motivo que provocó la ruptura de Carpio con el PCS, fue el apoyo que dio el PCS a Sánchez Hernández durante la Guerra contra los hermanos Hondureños. "El PCS siempre ha estado a la derecha de la izquierda", decía Carpio. Schafik fue, incluso, asesor del presidente Molina.
Como apoyo a la lucha armada, en 1975 crea la organización de masas Bloque Popular Revolucionario (BPR), a partir de una escisión del Frente de Acción Popular Unificada (FAPU), un frente de masas que incluye organizaciones de obreros, campesinos, estudiantes de todos los niveles, habitantes de las poblaciones marginales y maestros. Su primera secretaria general fue Mélida Anaya Montes, dirigente magisterial, aunque este dato sólo se conoció cuando fue sustituida por el dirigente campesino y después obrero, Facundo Guardado.
También desarrolló mecanismos de difusión de la información, como la Agencia Salvadoreña de Prensa (SALPRESS) y la radio Farabundo Martí. La primera tenía su base en México y la segunda en el interior del país, en el departamento de Chalatenango. A pesar de que se le consideraba un revolucionario de línea dura, Carpio logró el reconocimiento para su organización y para el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de gobiernos como los de Suecia, Libia, Yugoslavia y la Organización para la Liberación de Palestina.
Las FPL también fueron las principales impulsoras de la Declaración Franco-Mexicana que reconocio al FMLN y al Frente Democrático Revolucionario como fuerzas representativas del pueblo salvadoreño y, tácitamente, les otorga el carácter de fuerzas beligerantes. En 1980 viaja a Nicaragua, donde participó en las negociaciones entre los distintos grupos armados de izquierda para conformar el FMLN. A partir de 1981 comienza a profundizarse la división ideológica dentro de las FPL.
Su "suicidio"
El 6 de abril de 1983 fue asesinada Mélida Anaya Montes (la Comandante Ana María) la rival ideológica de Carpio. Él fue señalado como autor intelectual del crimen y supuestamente se suicidó seis días después, el 12 de abril de 1983.
El 15 de marzo de 1984, durante el juicio al autor del crimen de la Comandante Ana María, Rogelio Bazzaglia (Comandante Marcelo), responsable de inteligencia de las FPL, el abogado defensor Gutiérrez Mayorga pidió al juez del caso «que se consigne en la sentencia a dictarse si se han aportado o no pruebas que permitan tener a Salvador Cayetano Carpio junto con Marcelo, como coautor intelectual. La procuraduría lo ha mencionado como tal y en honor a la verdad histórica debe hacerle relación a este asunto en su sentencia. Hasta el momento la procuraduría no ha presentado ninguna».
El juez del Juzgado Segundo del Distrito del Crimen en Managua sentenció: «De conformidad con el art. 186 del Código de Instrucción Criminal, en razón de su fallecimiento debe sobreseerse definitivamente en la presente causa a Salvador Cayetano Carpio (Marcial), mencionado por la Procuraduría Penal como autor intelectual del delito investigado. Siendo opinión de esta autoridad que se adhiere a lo expresado por el defensor Gutiérrez Mayorga en su escrito de defensa, que no fueron aportadas pruebas en el proceso que respalden tal imputación» (Fuente: José Antonio Morales Carbonell: El suicidio de Marcial; ¿un asunto concluido? En Salvador Cayetano Carpio: Nuestras montañas son las masas. Viena: Der Keil, 1999).
Es decir, Carpio fue exculpado legalmente por el asesinato de "Ana María", pero la información no se dio a conocer públicamente, por lo que en la imaginería de la izquierda permanece como el asesino de su compañera de organización.
Fue así que uno de los más importantes dirigentes sociales latinoamericanos, con cuarenta años de luchas, pasaba a convertirse en un simple asesino, y así se mantiene en el imaginario de la izquierda.
Lo que nunca se dijo es que, en el juicio celebrado en Managua un año después, en el cual se condenó a Marcelo, Carpio fue exonerado de manera explícita por el juez del caso. Es decir: desde marzo de 1984, Carpio es legalmente inocente del asesinato de Ana María , algo que la dirigencia del FMLN ha olvidado decir en los últimos 27 años, quizá en espera del momento adecuado, que aún no llega...ni llegará!
Ultima carta de Salvador Cayetano Carpio.
Palabras al heroico pueblo de El Salvador, a mi querida clase obrera y a la gloriosa FPL–Farabundo Martí. En todos los momentos más duros de mi vida, en la lucha contra las clases reaccionarias y explotadoras internas y contra el imperialismo yanqui, ha sido y es mi pueblo y mi clase los supremos elementos de inspiración y objetivo básico la lucha por sus intereses.
En este momento más que nunca. He sido atacado, perseguido, calumniado, vejado, reprimido mil veces por esos bestiales enemigos del pueblo y todo lo he soportado y superado con mística por la causa de los obreros, campesinos y pueblo. Todos mis pasos son y han sido dentro de este marco, de estos intereses fundamentales, mayormente en estos últimos años de lucha, de la intensificación de la lucha popular de liberación, de la intensificación de las ofensivas militares e insurreccionales hacia la Toma del Poder para el pueblo y por el pueblo que tenga por base la alianza obrero–campesina y sus intereses.
Al intensificarse la Guerra Popular, se intensifica también la acción del imperialismo en todos los órdenes, sus conjuras, sus planes y complots. Contra todos esos planes nefastos estoy dispuesto a luchar hasta la victoria total. Pero una cosa es luchar contra el imperialismo y sus intrigas, y otra sentir la injusticia, la calumnia y la infamia de parte de los mismos hermanos.
Una negra conjura por manchar mi vida revolucionaria y dañar profundamente a las FPL está en marcha y llegando a su culminación. No sé de dónde proceden esos planes difamatorios, esa conjura contra mi vida revolucionaria. Lo único que sé es que cuando se acerca la Toma del Poder, la burguesía nacional e internacional arrecia todos sus recursos para debilitar la hegemonía proletaria–campesina en la revolución y de esta manera eliminar política o físicamente a las organizaciones que son verdadera garantía de los intereses proletarios.
Pero lo que duele, lo que no puede soportarse es que hermanos revolucionarios sean engañados y acepten como si fueran ciertas las calumnias, el invento pérfido, la infamia contra un revolucionario probado mil veces en el combate popular. Que al aceptarlo no sólo contribuyen a destruir mi probada imagen revolucionaria, sino que se lancen contra las filas de mi querida organización, considerando a todos sus miembros y redes como potenciales infiltrados del enemigo.
No puedo soportar impotente que así se trate a mi querida organización, base de la lucha revolucionaria de mi pueblo y de la unidad consecuente, ni a las exigencias de que ponga a sus organismos, redes, miembros y colaboradores en manos de una investigación mal conducida y prejuiciada. Y no puedo soportar el escarnio que se hace de mi persona, la infamia de querer involucrar mi nombre aunque sea indirectamente, la torva insinuación en esa dirección, en el doloroso caso de la terrible pérdida de nuestra compañera Ana María.Rechazo esta injusta calumnia, aunque de ella se hagan eco los hermanos. Pero es más dolorosa la injusticia cuando viene de los hermanos que de enemigos. La verdad que un día inevitablemente resplandecerá contra la calumnia y la infamia, se impondrá inevitablemente. Y por de pronto, toda responsabilidad sobre mi decisión personal tomada en este momento recae sobre quienes, aun siendo hermanos, así han procedido tratando de poner injustamente manchas a mi trayectoria revolucionaria.
Sé que mi querido pueblo triunfará pronto; que la clase obrera sabrá defender su derecho a hegemonizar el proceso revolucionario de mi país, y que aun sufriendo estos grandes golpes, las FPL sabrán resurgir como genuina expresión del proletariado y del pueblo y sabrá jugar incidencia positiva en la correcta unidad del pueblo y sabrá desempeñar con nuestras queridas FAPL papel decisivo en la victoria final y en las fases que conduzcan a la creación de las condiciones para pasar al socialismo.
Me alienta la idea de que mi modesta contribución a esos logros, teniendo como norma hasta el último instante, cada acto de mi vida, los intereses del proletariado y del pueblo, en alguna medida ayudan y ayudarán a los genuinos intereses del pueblo en su futuro felíz.
¡Revolución o muerte! ¡El pueblo armado vencerá!
Abril de 1983.
Marcial. Primer responsable de las FPL–Farabundo Martí y Comandante en Jefe de las FAPL. Miembro de la Comandancia General del FMLN.

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