onsdag 17 augusti 2011

El nuevo código Chávez: cambiar para avanzar


                                                                 
Cuando leiamos esta nota y depués de analizar tanto el material escrito por Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director
> de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio  Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC), decidí socializar esta información pues en los actuales momentos y como la sociedad avanza, a veces los que queremos ser comprometidos con una causa y un proceso nos vemos casi impedidos de hacer alguna crítica con nuestros representantes populares, pero ahora vemos que se ha entendido bien,digo bien en el buen sentido CRITICA NO ES OPOSICION, y de que todos somos de alguna u otra forma somos actores de los procesos que vive nuestra américa morena y por ello debemos aparte de apoyalos seguir de cerca para impedir la caida, por ello nos agrada mucho que textualmente el presidente Chávez diga:  b) Es necesario extirpar el sectarismo. Uno no es revolucionario por
> usar camisas o pantaletas rojas-rojitas, ni por gastar los dineros
> públicos en desplegados donde muestran su propio revolucionómetro y
> descalifican a aquellos que tienen una posición no complaciente, con
> motes de contrarrevolucionario, saltatalanquera o agente de la CIA.
> Solamente ejercen una censura a la opinión y la fuerza del colectivo.
La madurez con que hay que mirar estos proceso, debe ayudarnos a mantener la unidad en favor de no dejar que muera esa ilusión, de ver a nuestra patria bolivariana, alltiva ,soberana e independiente, con este nuevo código Chavez todos nos identifique a todos, Adelante comandante.(MARCO BELALCAZAR) 

 El nuevo código Chávez: cambiar para avanzar

 Aram Aharonian

 ALAI AMLATINA, 01/08/2011.- En los últimos doce años, no cabe duda que
 la Revolución Bolivariana ha logrado metas sumamente fascinantes,
 sobretodo en la inclusión social, pero tampoco cabe duda que se ha
 equivocado, como todas las revoluciones, tal como lo revela el constante
 llamado a rectificaciones en el discurso y la acción revolucionaria, que
 ha desarrollado en las últimas semanas el presidente Hugo Chávez

 Frente a su enfermedad (advirtió que en los próximos días comenzará a
 caérsele el cabello a causa de la quimioterapia), el mandatario lanzó
 una advertencia general: la Revolución debe dejar de autosuicidarse
 (Carlos Andrés Pérez dixit) y comenzar a vivirse. Estos llamados –con
 cierto sabor a autocrítica y guiños a intelectuales, empresarios y clase
 media- deben ser analizados y debatidos con mucho detenimiento por el
 colectivo (no solo la dirigencia, claro) chavista.

 Siempre consideramos a la bolivariana como una revolución sui géneris,
 desde el momento que ha optado por la vía pacífica y electoral. Y por
 ello, cuando las cosas no se hacen bien, cuando no se cumplen las
 promesas de gobierno, la respuesta popular es la pérdida de votos. Ha
 habido algunos llamados de atención al respecto.

 Ésta ha sido la revolución de los indignados, y es el espejo donde se
 miran hoy los movimientos populares en Islandia, Grecia, España,
 Portugal, en un momento histórico universal, cuando transitamos la
 crisis del modelo capitalista, Desde América Latina mostramos el camino:
 hay que tomar las calles para impedir que nos dejen sin derechos.
 En sus alocuciones de las últimas semanas, Chávez ha esbozado seis
 líneas de acción y rectificación:

 a) Debemos superar el modelo directivo de liderazgo o “hiperliderazgo”,
 para que cada ministro, dirigente, funcionario, cumpla con su labor. Se
 necesita que cada quien asuma sus responsabilidades, para que todo no
 dependa de la línea que baje Chávez. En una revolución los cargos no son
 para ocupar asientos y prebendas y esconderse sin cumplir con su trabajo
 y su mandato.

 Hay que terminar con el concepto de partido-maquinaria electoral. Hoy
 existe un innegable clientelismo en el Partido Socialista Unido de
 Venezuela, que ha sido una forma de tapar el debate, la desobediencia,
 la irreverencia, la creatividad.

 Y, también, se deben aclarar los límites de la convergencia
 cívico-militar, para asegurar que los representantes del pueblo sean
 elegidos por las propias comunidades.
 “No al sectarismo, no al grupalismo, eso mata y siembra la muerte y aquí
 queremos es la vida y un partido histórico, nuevo, dirigente y dirigido,
 abierto. Quiero insistir en eso con mucha fuerza y fe en que lo vamos
 logrando”, apuntó Chávez.

 b) Es necesario extirpar el sectarismo. Uno no es revolucionario por
 usar camisas o pantaletas rojas-rojitas, ni por gastar los dineros
 públicos en desplegados donde muestran su propio revolucionómetro y
 descalifican a aquellos que tienen una posición no complaciente, con
 motes de contrarrevolucionario, saltatalanquera o agente de la CIA.
 Solamente ejercen una censura a la opinión y la fuerza del colectivo.

 Por eso Chávez llamó a pulverizar el caudillismo interno, pues termina
 convirtiéndose en células malignas para la organización. “Se trata de
 viejas rémoras del pasado: el sectarismo. Tenemos que terminar de
 pulverizar el fraccionalismo interno, de caudillos, caudillitos que
 pretenden manipular a otros sectores y el que no se sienta en
 condiciones váyase a otros ámbitos de la vida más allá del PSUV”,
 expresó. Pero fue más allá, ya que motivó a la dirigencia a hacerse una
 “revolución interior”.

 Sin duda, una revolución inteligente es la que tiene buen oído, la que
 sabe procesar las opiniones del colectivo. Por ello es preciso ser
 autocríticos desde el pueblo y no dejar la crítica en manos de la
 oligarquía. La crítica leal no es deslealtad y hay que terminar con los
 estigmatizadores de oficio, que son realmente los espanta votos y
 responsables de la falta de avances de la revolución. Chávez pidió
 extirpar el dogmatismo y el sectarismo entre sus partidarios, criticó el
 abuso con términos como “socialismo” y del color rojo, y propuso una
 nueva consigna: “¡Independencia y patria socialista, viviremos y
 venceremos!”.

 d) Hay que terminar con los problemas de corrupción, ineficacia e
 ineficiencia, Y para ello es imprescindible la formación seria de
 cuadros gerenciales y políticos. No se trata de apropiarse de un
 presupuesto sino de garantizar la continuidad del proceso, garantizar la
 vida de la revolución.

 e) Terminar con la premisa de regalar la clase media a la burguesía. El
 objetivo de la lucha por el socialismo es ganar la lucha de clases
 contra la oligarquía. Una cosa es el movimiento táctico, siempre y
 cuando se tenga en claro que la batalla es cultural y otro es olvidarse
 de los trabajadores y marginalizados para buscar un nuevo amor. El
 primer grupo social, que después del intento golpista del 4-F, vio con
 simpatía y entusiasmo al comandante Chávez, fue precisamente la clase
 media y en especial la intelectual, sectores que han sido marginados de
 los sectores aledaños al poder, escogiendo funcionarios por su
 incondicionalidad. La intelectualidad, que fue marginada y cooptada en
 la Cuarta República vio en Chávez la oportunidad de realizar juntos el
 sueño bolivariano.

 f) La consigna es abrirse al sector productivo privado (pequeñas y
 medianas industrias y empresas). En esta larga etapa de construcción,
 seguirán en juego formas mixtas de la economía y persistirán algunos
 rasgos y características del capitalismo. Chávez, intuyendo la necesidad
 de alianzas con sectores de la burguesía, invitó a los empresarios a
 hacer empresas mixtas, a sumar esfuerzos. “Esta es una economía en la
 que queremos que sigan participando junto al Estado…Vamos a
 aliarnos…Nosotros los necesitamos a ustedes y ustedes nos necesitan a
 nosotros (...) quiero que vayamos juntos para el 2021, con ustedes yo
 cuento”.

 Chávez insistió en que el partido se involucrara directamente en la
 lucha contra la especulación y la usura. “Acabo de aprobar la Ley
 Habilitante de control de precios y justos. Esa tiene que ser una
 bandera del partido en todas partes junto al pueblo, educando,
 orientando y luchando. Hagámoslo. Porque el capitalismo es un
 metabolismo que se mete por todas partes”, remarcó el jefe de Estado.

 El Presidente aseguró que el socialismo es un escudo ante la caída y
 quiebre del imperio estadounidense, debido al sistema capitalista que lo
 sostiene. “Es la crisis del capitalismo global, Estados Unidos está
 quebrado, y todavía hay personeros que viajan para allá. Está quebrado
 el imperio y en su quiebra puede arrastrar a medio mundo, por eso hay
 que desconectarse del hundimiento económico. Por eso el socialismo, el
 desarrollo industrial, el desarrollo del petróleo de manera soberana“, dijo.

 Y, vestido con una camisa amarilla, regalo de su hija, y por si había
 duda, con cierta picardía, Chávez lo dejó en claro: “Yo voy a ser
 candidato a las elecciones de 2012 y les voy a ganar. Adán se está
 preparando para la sucesión, porque vino bien afeitado” señaló entre risas.

 - Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director
 de la revista Question, fundador de Telesur, director del Observatorio
 Latinoamericano en Comunicación y Democracia (ULAC)

Inga kommentarer:

Skicka en kommentar